© La Panera 54, 2014


América Latina pone en órbita este nuevo sistema de medición diseñado para demostrar que la cultura hoy se calcula y tiene su propio libro de contabilidad.

Por Pilar Entrala V.

Todo lo que suma vale. La Percepción de que la cultura es un “saco roto” que no da rentabilidad está muy alejada de la realidad. Hoy la creatividad se calcula y tiene su propio libro de contabilidad. El objetivo es medir su impacto y apuntar a cuantificar su aporte al Producto Interno Bruto (PIB). Y aunque las particularidades de las industrias creativas no permiten que se mida todo lo que se produce y muchos de sus beneficios no son fácilmente cuantificables dado el valor agregado e intangible de las ideas que hay detrás, ya existen argumentos, estadísticos para dar a conocer que alrededor de la cultura y las artes se originan empleos, se genera producción y, al fin y al cabo, se proyecta riqueza. Para eso se crearon las Cuentas Satélite, cuyo germen se propaga ampliamente hoy por América Latina. Incluso Estados Unidos que no tiene un sistema nacional de definición de políticas publicas en cultura, ya replica este fenómeno y trabaja estratégicamente en su propia Cuenta de Producción Artística y Cultural desde noviembre de 2012. Esta es una nueva herramienta para tomar decisiones más efectivas desde los ámbitos público y privado, así como para planificar proyectos acordes a la realidad y necesidades de un sector que a nivel internacional ha ido dejado “a la buena de Dios” cada vez que en momentos de crisis los gobiernos han tenido que acomodar sus arcas fiscales. La creación de este método de medición vinculado a los Sistemas de Cuentas Nacionales pasa a ser una especie de maletín de primeros auxilios para artistas, creadores y gestores que buscan demostrar que, junto con la riqueza espiritual, la cultura da trabajo. Pareciera ser que ahora mapear la “Economía Naranja” (nuevo concepto del Banco Interamericano de Desarrollo para referirse al comercio de servicios creativos), es fundamental para poner a America Latina y El Caribe a la vanguardia en materia de información sobre el impacto de la cultura a nivel mundial. Según los registros, la Cuenta Satélite Colombiana, iniciada a finales de 2002, estaría liderando este tipo de estudios.

Por su parte, Argentina, Chile, Uruguay y México ya cuentan con sus propias Cuentas Satélite: mientras que Bolivia, Brasil, Costa Rica, Ecuador, Guatemala y Perú vienen avanzando rápidamente respecto a una materia que aún parece orbitar en torno a la tierra de nadie en los países en vías de desarrollo y del llamado “tercer mundo”.


DERRIBANDO MITOS

Aunque para el imaginario colectivo la medición económica de la cultura, está lejos de ser una estadística aceptada, las cifras demuestran que todo esta dado para que se multipliquen los peces en este rubro. Según el informe presentado este año por la Organización de Estados Americanos (OEA), de manera conjunta con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Consejo Británico (British Council), el sector creativo es un importante proveedor de empleo en algunos países de las Américas, registrando entre un 5% y 11% del total de puestos de trabajo en Canada, Trinidad y Tobago, Colombia y México. Además, esta industria tiene en su haber un mayor porcentaje de jóvenes empleados que en los otros ámbitos de la economía. Según el estudio comparado entre 44 países, (incluidos 34 estados miembros de este bloque subregional y 10 naciones de referencia), las exportaciones creativas, representan el 2,2% del total de las exportaciones de bienes, y servicios. Y aún cuando el informe contempla la Publicidad y los especialistas en marketing tienden a pensar que esa es la actividad que le permite a la Economía Creativa posicionarse en el mercado internacional, las principales categorías de medición empleadas incluyeron los siguientes ámbitos: Productos de diseño (equivalente a US$21.700 millones), comparable al valor de las remesas de Mexico; Servicios personales, culturales y recreativos (unos US$18.100 millones), comparable a la economía de Honduras; Arquitectura y servicios relacionados (correspondiente a US$l2.800 millones), tres veces la inversión extranjera directa recibida por los países del Caribe; así como los Bienes de Artes Visuales (igual a US$8.200 millones), similar al valor de la. exportaciones de café de Brasil.


A LA VELOCIDAD DE UNA ESTRELLA

© La Panera 54, Felipe Buitrago


Para Felipe Buitrago, consultor de la División de Asuntos Culturales, Solidaridad y Creatividad del BID: “Es como si el planeta fuera las cuentas nacionales y tuviera a su alrededor varios satélites. Uno de ellos son los servicios de salud, otro es el medio ambiente, hay uno para el turismo, y también esta la cultura”, explica desde Washington.


– ¿Como se mide el peso de una idea?

“Cuando una idea llega a convertirse en un bien y en un servicio, puedes trazar el proceso. ¿Un ejemplo? el mito creador de -Cien Años de Soledad-. García Márquez iba manejando por una autopista en Mexico y de pronto llegó a darle vueltas en su cabeza esa hermosa frase de apertura de la novela. Esa es la idea, no podemos medirla, pero del momento en que el autor se sienta por dos años a escribir e investigar para llegar a su obra maestra, entonces se la pasa a un editor y de ahí llega a una imprenta y a una cadena de de distribución, luego en la librería la gente la compra. No determino el peso de la ideo por la valoración subjetiva sino por la valoración objetiva que hace el mercado del impacto de esa idea a través de una cadena donde múltiples agentes a su vez la transforman”.


– Se logró finalmente que la creación se rija por la ”dictadura” del PIB.

“No, el PIB no es la dictadura, los promedios lo son. El problema no es el PIB que te está diciendo la agregación de todo lo que esta produciéndose en el sistema. El problema es cuando por enfocarte en esa única cifra, no estas mirando qué pasa con los componentes individuales. Las Cuentas Satélite están diseñadas pan adatar eso. Necesitamos conocer las cifras para poder hacer a las justificaciones presupuestarias y los análisis estratégicos. Más que una imposición, es evolución después de habernos dado cuenta del error de no haber pensado desde el principio en estos bienes y servicios intangibles”.


– Dices que las percepciones sobre los beneficios de la cultura son “retóricos”…

“Aquí en el Banco se han hecho inversiones en actividades del sector porque anecdóticamente hemos encontrado que funcionan y estamos entonces abocados a repetir experiencias que parecen estar dando un efecto positivo. Necesitamos estadísticas confiables, constantes y comparables en el tiempo.
En este momento se puede argumentar que existen algunos beneficios asociados con la inversión en cultura pero científicamente no podemos demostrar nada. Podemos hacer todos los ejercicios, recoger las palabras mas lindas y los ensayos mas bellamente construidos durante los últimos 200 años, pero no vamos a encontrar evidencia empírica y sustentada matemáticamente como cuando mido los efectos de las estrellas o la velocidad con que cae un lápiz en diferentes partes de la Tierra. Obviamente, no puedo llegar a ese nivel de ciencia, pero si puedo aspirar a una aproximación que permita dar un debate mejor informado, sobre todo porque el sector enfrenta un enorme nivel de escepticismo por parte de los agentes externos. La evidencia en los mareos apunta que el campo artistico-cultural es mucho más grande que la atención que esta recibiendo”.


– Prueba de eso es que en la agenda de trabajo Post 2015 de Naciones Unidas la creatividad no figura como motor de desarrollo.

“Si vas a definir como una meta del Milenio el acceso a la cultura, tienes que poder definir taxativamente qué estás midiendo, porque no le puedes pedir a los gobiernos que hagan esfuerzos etéreos. Debemos tener un compromiso. Una meta podría ser que muchos países involucren a la cultura dentro de su sistema económico de manera formal, estableciendo Cuentas Satélite o sistemas de información, aunque sean menos completos, que permitan analizar y construir un conocimiento sobre el impacto del área en el desarrollo y en la calidad de vida”.


-Y esos sistemas de medición demostrarán que al menos gotea en cultura.

“Lo que vamos a encontrar consistentemente es que e. un buen río, una lluvia , pero no el aguacero que muchos quisieran ver. Eso si, es uno de los afluentes más sanos. Me refiero a que la cultura es uno de los afluentes importantes que va a tener la economía en el siglo XXI”.

Felipe Buitrago
El consultor del Banco interamericano de desarrollo (BID) se dedica hoy a mapear la “Economía Naranja” de una región que se deja “a la buena de Dios” los presupuestos del sector creativo cada vez que debe ajustar sus arcas fiscales.

Via: La Panera 54, Octubre 2014: http://issuu.com/miracultura/docs/panera_54_baja