Por: Michelle Ortiz

Sin duda una parada importante al visitar la grandiosa Ciudad de México, es el Museo Rufino Tamayo, ubicado en la colonia Bosques de Chapultepec, cerca del conocido Zoológico de Chapultepec y del museo de Antropología e Historia.
El museo Rufino Tamayo fue bautizado con este nombre por el pintor y escultor Oaxaqueño que llevó el nombre de México muy en alto. Experimentó con ideas y formas de distintos movimientos artísticos: el impresionismo, el cubismo y el futurismo, entre otras, creando nuevas formas impregnadas de un espíritu primitivo asociado con lo mexicano. En los años ochenta, inaugura el Museo de Arte Contemporáneo Internacional Rufino Tamayo, con un acervo de más de trescientas obras de arte moderno y contemporáneo, adquiridas por él. El edificio del museo tiene la apariencia de una obra de arte; diseñado por los arquitectos Abraham Zabludovsky y Teodoro González de León.
Actualmente este recinto es albergue de exposiciones que están en constante cambio, eventos y sobre todo, lleno de arte en cada rincón. Su misión es la de estar en contacto y difundir lo más destacado del arte contemporáneo internacional y hacerlo accesible a cualquier persona.
A lo largo de los diferentes años a albergado a artistas mexicanos y extranjeros como Pierre Huyghe, Michael Stevenson, Ryan Gander y actualmente Yayoi Kusama con su obsesión infinita que ha dado la vuelta al mundo.




Una característica importante de este museo es que la fundación proporciona recursos para ir generando exposiciones de alta calidad que se verían en otros museos como el MoMA o el Tate Modern. Es de los pocos museos que invita al artista a producir obras.
En el 2012 reinauguraron este museo por el 113 nacimiento de su fundador, agrandaron y renovaron las instalaciones, la iniciativa privada y los organismos públicos como el CONACULTA INBA se unieron para fortalecer el patrimonio cultural y artístico para nosotros poder disfrutarlo.
Al comienzo del recorrido por el museo y conforme vas avanzando te vas encontrado en un mundo diferente, la arquitectura, los colores y las áreas verdes hacen que tu estancia sea cada vez más agradable, además de las exposiciones internacionales, cuenta con un acervo de su fundador que mezcla todos los aspectos de la cultura mexicana.
Puedes disfrutar de un excelente menú en su restaurant y cafetería rodeado de árboles, se debe considerar como una parada más, ya sea para descansar o disfrutar de una vista excelente acompañada de un café y un buen libro.
Organiza actividades recreativas como talleres en verano y a lo largo del año, también puedes solicitar visitas guiadas dentro del museo o para conocer más acerca de la arquitectura del mismo. Tienen un autobús que va alrededor de la ciudad a diferentes instituciones y plazas urbanas para que el arte vaya a todas partes, se llama “Jugando con Tamayo” y lleva dentro de este un taller y galería móvil.




La tienda de este museo, para finalizar el recorrido tiene a disposición productos de diseño mexicano, publicaciones propias y de casas editoriales internacionales y nacionales, cuenta con una tienda en línea en la que te ofrece un catalogo de los productos que se venden en ésta.
La atención y amabilidad del personal hace que quieras regresar, además de que se agradece salir de la rutina, conocer la forma de pensar y verla plasmado en diferentes obras y exposiciones que te hacen conocer un poco más de la vida de cada artista.

Para más información, ve a:
http://museotamayo.org/educacion