Entrevista con Dulce Inuit creadora de Yerbabuena “Conjuros mágicos” Cosméticos y productos de belleza naturales


El proyecto Yerbabuena cumple apenas dos años, pero tiene otros años más de estudio e investigación, nos cuenta Dulce Inuit, socióloga egresada de la UNAM y emprendedora quien durante sus estudios universitarios se interesó por los movimientos eficientes o sustentables en la República Mexicana.


¿Cuándo y cómo surge la idea de crear Yerbabuena “Conjuros mágicos”?
“El proyecto inicia en la rivera del Lago de Pátzcuaro mientras estudiaba en la universidad, con una comunidad que se dedicó a plantar y después a recolectar plantas medicinales que se aprovecharon para su propio uso y su comunidad. Yo me involucré muchísimo con estas personas, y mi intención era llevarlo un paso más allá.
Más tarde, propuse hacer un programa para que todo este conocimiento se pudiera aprovechar en forma más amplia en la Ciudad de México.


Después vino un proyecto del Fideicomiso del Centro Histórico que respaldaba el gobierno del Distrito Federal, y apoyaba un programa llamado “ financiamiento barrial” dirigido a colonias que muy afectadas para mejorar la vivienda y los fondos se canalizaron a una vecindad que se dañó en 1985. Se hizo una planeación para desarrollar azoteas verdes y huertos de traspatio; y tuvimos la suerte de que toda la gente beneficiada tuviera el proceso de capacitación, que estuviera involucrada. Lo que facilitó mucho el proceso, porque todos manejaban el lenguaje y era más sencillo mantener la plática sobre ciertos objetivos y eso permitió plantear la siembra de plantas medicinales, procesarlas y aprovecharla como materia prima para elaborar la cosmética natural de yerbabuena. Estamos hablando de 2011 cuando se inició el proceso de talleres y experimentación con el público.


¿De dónde provienen las plantas medicinales que utilizas en tus productos?

La marca Yerbabuena utiliza muchísimos otros ingredientes entre ellos, flores de caléndula que se cultivan dentro del proyecto “financiamiento barrial” en el centro de la ciudad de México y he tenido la oportunidad de conocer a otros productores del país y estar involucrada en redes de comercio justo, siempre de acuerdo con los principios de sustentabilidad.



¿Cuál es el proceso para crear las recetas para elaborar tus productos?


Desde que estaba en la universidad me involucre en muchos programas de Ranchos ecológicos. Participé como voluntaria y tomé muchos talleres sobre el tema y eso me permitió desarrollar nuevas fórmulas a partir de las recetas que ya se manejaban. Me he inspirado y he venido adaptando recetas o fórmulas que ya han funcionado y que se han maximizado.


¿Se necesitan permisos especiales para desarrollar y vender cosméticos naturales?
Si, hay ciertas normativas que regulan el proceso de la cosmetología, es un producto que viene sellado, es un producto medicinal. De hecho hay ciertos procesos que se llevan a cabo en un laboratorio en donde se procesan de acuerdo a la fórmula, y el de empaquetado, etiquetado y todo lo necesario para llevarlo a la tienda, se realiza en casa.


¿Cuál es el tiempo de vida de los cosméticos naturales de Yerbabuena?
El tiempo de vida de los productos varía, porque como no tienen base de agua no se fermentan y no desarrollan patógenos, y como los aceites son 100% puros, tardan mucho en degradarse, sus propiedades son las que se pueden volatilizar y modificarse, pero la base nutritiva sigue siendo constante. No utilizo conservadores ni fijadores, el producto es casero, así antes de cada venta me gusta empacarlos: mi idea es que el producto llegue súper fresco al cliente.


¿Tú hiciste el diseño de imagen de la marca?


Yo inicié haciendo las etiquetas a mano, sin embargo quería buscar una imagen que nos reconociera y reconociera mi trabajo y que fuera divertida.
Sin embargo, Silvana Ávila, una súper ilustradora mexicana, me echo la mano y ella tuvo la visión de poner orden, color y desarrollar la imagen de lo que hoy es la comunidad Yerbabuena.
Pero el proceso de impresión de etiquetas lo realizo yo, he tomado varios talleres de serigrafía, de reproducción y de impresión.


También buscamos que el empaque de los productos siguiera la filosofía de la marca, así que decidimos utilizar un vidrio que se reutiliza: Cada vez que tú compras el producto, estás comprando un envase que cuando se termina, puedes volverlo a rellenar, hay una dinámica en la cual se puede involucrar al cliente en un proceso sustentable.


¿Cómo comercializas los productos?
Normalmente es un radio de bazares de colonias, roma centro y condesa que es donde nos dan la oportunidad de exhibir y ofrecer nuestros productos al público más cercano. Y la plataforma en línea es lo que me ha acercado al público internacional quienes hacen una compra en línea como cualquier otra se las enviamos y quedan muy felices y satisfechos.


¿Las entregas son también de bajo impacto ambiental? 

Si, cuando las entregas se realizan en un entorno cercano la bicicleta es mi mejor aliada: quedo con los clientes, tomo la bicicleta y reparto el producto. También tenemos un equipo de bici paquetería, para los clientes que estén mas allá de nuestras colonias. Se trata de fortalecer todas estas herramientas que nos están nutriendo como barrio: si nosotros mismos nos empezamos a involucrar vamos un paso más allá de la sustentabilidad, es un proceso largo muy nuevo para nosotros.

¿Quiénes son tus principales clientes?
Normalmente es un público de entre 25 y 35 años, aunque los productos están dirigidos para un perfil familiar, esto es que los puede utilizar cualquier integrante de la familia.
Son en su mayoría mujeres, aunque no dejamos de lado a los hombres, tenemos varios productos masculinos, aunque se requiere un poco más de investigación.


¿Cuáles son tus principales obstáculos al trabajar en un enfoque de redes locales y pequeños productores?


Somos una empresa, pero todavía somos productores muy pequeños y muchas veces se nos complica la producción. A veces se nos dificulta la estandarización del mercado y si queremos entrar al mercado formal hay que encajar en el.
Es complicado trabajar con los productores porque a veces cambian el modelo del empaque que utilizamos o no está disponible en el momento en que lo necesitas y eso retrasa el proceso, así que debes tener paciencia para esperar a que lo tengan de nuevo, porque no puedes bajar la calidad del producto.


¿También das cursos de fabricación de cosméticos naturales?
Si es una parte importante del proyecto, es una manera de acercarme a las personas que están interesadas en el producto y de compartir mi experiencia y todo lo que me ha dejado.


¿Has estado en el circuito de los emprendedores?


Si, he estado en varias formaciones y participando en eventos, esto me permitió centrarme y enfocarme, especificar lo que realmente quería hacer, seleccionar con cuales plantas iba a trabajar, definir el perfil mis clientes y eso me llevó a conocer a varias personas como las páginas verdes, y a través de esa plataforma más amplia de ventas empecé a involucrarme un poco más. Tuve varias entrevistas en radio, televisión y en línea y esa publicidad me dio un boom que pude centralizar en una página de Facebook. Todo este trabajo lo replante en una aceleradora que se llama Impact HUB. Fue una buena experiencia porque estableces contacto con otros emprendedores, intercambias información, experiencias y apoyos.


¿Cómo te gustaría que evolucionara Yerbabuena?
A mi me gustaría tener una distribución fuera de México, tener más plazas que cubrir, capacitar a más personas para que se integren al equipo, esta visión chiquita triplicada.


¿Que consejo tienes para los jóvenes que también quieren emprender?


Que se avienten, que ese miedo que se siente como “picosor” en el estómago, que lo domen un poco, porque nadie les va a solucionar el problema, o va a llegar un inversionista a firmar el cheque, más bien, es tirarse al ruedo, tomar la riendas y estudiar, buscar a personas que te inspiren, que te apoyen, que tengan algo en común.  
Estar dispuestos para recibir.

¿Tu has logrado vivir de tu emprendimiento?


Si, actualmente con los recursos que Yerbabuena me da, yo son los que yo vivo, es un proceso tardado, pero poco a poco vas llenando el cochinito.


  

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